Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» assfsadsadfdfgfsdgsfdg
Lun Abr 07, 2014 5:25 am por Iván Braginski

» Adiós, Universal Academy...
Vie Jul 12, 2013 9:31 pm por Iván Braginski

» El sistema de Usuarios Invitados está Inactivo.
Vie Jul 12, 2013 12:22 pm por Invitado

» Hora del Almuerzo (LIBRE)
Mar Jun 04, 2013 7:36 am por Madelleine Williams

» Dulce chica canadiense busca rol!
Mar Jun 04, 2013 7:26 am por Madelleine Williams

» Ficha de Gretel Weilschmidt [Brandeburgo]
Lun Mayo 06, 2013 3:54 am por Iván Braginski

» Peticiones de Personaje
Dom Mayo 05, 2013 9:02 pm por Iván Braginski

» Canadiense adorable busca rol!
Dom Mayo 05, 2013 11:14 am por Art Kirkland

» Ruso y japonés en subasta, ¿alguien da más de una chapa? ¿no? ... Vale... ;_; (?)
Dom Mayo 05, 2013 5:54 am por Iván Braginski



Todos los afiliados

Était prédestiné [Privado]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Était prédestiné [Privado]

Mensaje por Francis Bonnefoy el Miér Ene 30, 2013 10:50 am

Realmente era uno de esos días que te hacían querer salir a la calle, quedarte bajo el sol y pasar todo el día con tus amigos. El cielo era tan azul que brillaba hasta quedarse en tu cerebro, no habían apenas nubes en el cielo y soplaba una brisa fresca que dejaba el ambiente en la temperatura perfecta entre el frío y el calor. Incluso en el breve descanso en el que fue a su habitación, había tenido que cerrar las ventanas y dejar Piere II revolotear, porque el día era tan bonito que no podía soportar estar en su jaula. Así que era natural que ya no hubiera nadie en aquél pasillo lleno de aulas que hace un par de horas habían llenado alumnos de todos los cursos, ya que habían terminado las clases por hoy y ahora cientos de alumnos debían estar disfrutando de las actividades de su club, hablando con sus amigos o haciendo el vago por ahí...

- ¿¡Entonces por qué tengo que cargar yo con todo esto!? -Por supuesto, el día no podía ser tan perfecto sin que alguien estuviese quejándose por los largos pasillos de la escuela. Mientras detrás de las ventanas el día parecía estar gritando que saliera a disfrutarlo, Francis casi se había caído cinco veces con el montón de cosas que cargaba, que era tan grande que apenas le dejaba ver sus pasos.

Como siempre, la culpa era de cierto presidente del Consejo Estudiantil. Resulta que cuando el francés llegó a la sala del comité, como solía hacer todos los días después de comer desde hacía tanto tiempo que deseaba poder olvidarlo ya, se estaba llevando a cabo una revisión de los clubes de la escuela. No prestó atención a más de la mitad de las cosas que dijeron, pero para cuando quiso darse cuenta, tenía un enorme y pesado montón de papeles sobre las manos. A lo que tuvo que añadirse, por cierto, todo el material del club de Pintura y Arte, del que el francés era presidente.

- Hacerme cargar con algo tan pesado... A moi! ¡Debería estar considerado delito! Mon dieu! -En definitiva, le habían obligado a colocar por todas las aulas carteles promocionales que los clubes habían enviado para que se uniera más gente, y tenía el doble trabajo de hacer "correctamente" todo el papeleo de su propio club- Ahh, ¡no volveré a hacerle caso! ¡La próxima vez tendrá que hacerlo otro por mi! -Exclamó entre su furia, por enésima vez en el curso.

Francis Bonnefoy
Tercero

Mensajes : 9
Rol : 3
Fecha de inscripción : 28/01/2013
Localización : Donde tú quieras que esté~ *guiño*

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Était prédestiné [Privado]

Mensaje por Matthew Williams el Miér Ene 30, 2013 1:02 pm

El día, definitivamente, era una hermosura. El sol en el cielo resplandecía tanto que dejaba cegado a Matthew, por lo que prefería no verlo directamente. La brisa era una ricura, soplaba en una fuerza justa, sin ser tan fuerte ni tan suave. El clima estaba en su punto, simplemente perfecto. Un día tan lindo que los estudiantes aprovecharon para salir a la ciudad, caminar por el patio o solo quedarse en su habitación a descansar. Pero para el joven canadiense no era el mejor día de todos. A diferencia de los demás, él se encontraba sentado en la silla más pegada a la esquina de su salón. Se dedicaba a fijar su vista en la ventana más cercana, tenía que admitir que ese día era demasiado lindo como para gastarlo en esa solitaria clase, pero la verdad es que no le entraban ánimos de pararse y sentarse bajo un árbol a ver las diversas formas de las nubes. No quería ver el cielo, le recordaba mucho a los ojos azules de su hermanastro, los cuales lo hipnotizaban cada que los miraba. El brillante sol le recordaba esa heroíca sonrisa que siempre se dibujaba en esos rosados labios. Todo le recordaba a él, absolutamente todo. Le desesperaba, el no poder sacárselo de la cabeza. Incluso llegaba a odiarlo, por ser él el que dominaba su mente y corazón, ¡lo odiaba tanto!- ¡Maldición! ¿¡Por qué!? -Gritó y se levantó de golpe de la silla en la que estaba, golpeando el pequeño pupitre frente a él. Para cuando se dio cuenta de lo que hizo, ya Kumajirou estaba frente suyo, ladeando su cabeza y seguro preguntándose que era lo que le sucedía a su amo. Luego de ver al pequeño animal durante unos segundos, soltó un suspiro y se agachó frente a él para dedicarle una dulce sonrisa y acariciar su cabeza- No es nada, solo ignorame, ¿sí? -Le dijo, aumentando su sonrisa al ver al osito asentir con la cabeza y regresó a su pupitre para recoger sus libros, meterlos en su maleta, y salir detrás del blanco animal. ''Tengo que dejar de pensar en esas cosas...'' Pensó, dándole una última mirada al salón, y cerrando la puerta tras de sí.

Ya fuera, caminó por los pasillos distraído sin darse cuenta de que su mascota no podía caminar al mismo paso que él. Se detuvo al sentir que algo jalaba su pantalón y bajó su mirada para encontrarse con la del peludo animal. Parpadeó un par de veces, al principio sin entender lo que quería- ¿Qué pasa, Kumakichi? -Le preguntó, sin obtener respuesta por su parte. Solo pudo ver como se cruzaba de brazos y lo miraba con cierto enojo. Al cabo de unos pocos segundos comprendió a lo que se refería y soltó una corta risita por la ternura que le causaba su acompañante- Oh... Con que es eso... Perdóname -Se inclinó un poco para poder cargarlo en brazos. Gracias a que su tamaño no superaba al de un peluche normal y su peso no era tanto podía cargarlo a la normalidad, incluso hasta parecía un peluche si lo mirabas de lejos. Así se mantuvo caminando por un no muy largo rato, metido en su propio mundo. ¿A dónde se dirigía? No tenía idea, a donde lo llevaran sus pies. Esperaba que no fuera a ningún lugar habitado porque no quería que nadie lo viera con Kumajirou ya que había oído en algún lado que los animales estaban prohibidos dentro del campus. Aunque... Ya no era hora de clases y dudaba que alguien lo llegara a ver por lo ''invisible'' que era, pero igual, mejor prevenir que lamentar.

Siguió sin fijarse por donde pisaba unos 2 minutos más, hasta que escuchó a alguien gritar algo que no entendió por el eco. Se sobresaltó un poco ya que pensó que estaba solo en los alrededores, pero al parecer no era así. Se escondió detrás de una pared y asomó un poco su cabeza para ver de quien se trataba, le entraba curiosidad porque dudaba que alguien (a excepción de sí mismo) fuese a gastar tan hermoso día caminando por el colegio. Y fue ahí cuando se dio cuenta de que se trataba de un rubio que tenía en brazos una montaña de papeles. Le apenó verlo así y le entraron ganas de acercarsele y ofrecerle su ayuda, pero no lo hizo por miedo a que viera su mascota y por miedo a que no se inmutara de su presencia. Así que solo lo siguió porque no tenía nada que hacer en el día y supuso que aquel rubio ni si quiera se daría cuenta de que lo seguía, no veía problema alguno el que se entretuviera un poco viendo a alguien. Y... quería sacar un rato a Alfred de su mente.

Dejó a su osito en el suelo y comenzó a seguirlo sigilosa y silenciosamente, asegurándose de ver cada 5 minutos que no había nadie cerca para que lo pillara. El rubio pareció dirigirse a los diferentes clubes para pegar los papeles que llevaba en mano en las paredes. Si su vista no le fallaba, las hojas animaban a los estudiantes a que se unieran en algún club. Con esto, recordó quien era aquel chico. Cursaba un curso más grande que el suyo, pero no por eso sabía quien era. Era muy conocido no solo por las variadas travesuras que hacían él y otros dos a los cuales no recordaba bien, si no también por ser el vicepresidente del consejo estudiantil. Se paró en seco al recordar esto, sin saber si regresar a su habitación antes de que lo viera o seguir persiguiéndolo. No quería que él se enterara de que lo estaba siguiendo, como si fuera un acosador, y que eso se diera a enterar por toda la escuela. Tembló con solo imaginárselo, ser el tema de conversación por varios días. Odiaba ser el centro de atención, prefería mil veces ser invisible a ser alguien ''famoso''. Y con eso en mente, se dispuso a marcharse. Pero justo cuando estuvo a punto de darse la vuelta, vio los ojos del vice-presidente. Eran hermosos... De un oscuro color azul, aquellos ojos captaron completamente la atención de Matthew. Era la primera vez que los veía ya que nunca había tenido la oportunidad de verlo de cerca. Pero lo que más le llamó la atención fue escucharlo hablar... en francés- ¿Es... francés...? -Pensó en voz alta, quedando en shock por unos segundos. Esa nacionalidad... era la de su madre, a quien nunca conoció y a quien jamás le importó. El pensar esto le hizo sentir triste, no es como si odiara a los franceses, pero estar cerca de ellos le provocaba cierta nostalgia. Esbozó una leve sonrisa, ahora más decidido en irse, hasta que se dio cuenta de que Kumajirou ya no estaba- ¿Eh...? -Volvió su vista hacia el francés, y en su rostro se notó el terror que sentía cuando vio a su mascota acercarse al rubio de ojos azules. ¿Ahora, qué diablos haría? No quería acercarse a aquel chico, pero no podía dejar solo a su osito. Debía decidir rápido, antes de que fuese demasiado tar... Oh, ya era demasiado tarde. El pequeño animal, que caminaba en dos patas, se acercó al pantalón del rubio y lo jaló para llamar su atención. El canadiense solo pudo darse un golpe leve en la cara.

Matthew Williams
Primero

Mensajes : 8
Rol : 3
Fecha de inscripción : 27/01/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Était prédestiné [Privado]

Mensaje por Francis Bonnefoy el Jue Ene 31, 2013 11:45 am

Poco a poco, la enorme pila de papeles con la que cargaba fue disminuyendo. Mientras pasaban los minutos, visitaba distintas clases y dejaba en ellas los múltiples papeles de los clubs del instituto -dejando, por supuesto, al Club de Pintura y Arte en un puesto honorífico y central-, el peso sobre sus brazos y sus manos fue disminuyendo. Por supuesto, en todo este rato, estuvo refunfuñando por lo bajo y planificando qué día de la semana estaba más ocupado el Comité Estudiantil para poder hacer huelga ese día. ¡Exacto! ¡La próxima vez, haría que ese par de "personas" sin sentido del gusto se encargase del trabajo sucio, en lugar de estar todo el día lanzándose indirectas! Ah... Pero ahora lo único que podía hacer era terminar con su trabajo si no quería muchas represalias. Una vez más.

En cuanto terminó con las clases, se dirigió hacia a los salones de los clubes para continuar con su trabajo. La verdad era que tanta publicidad le parecía un poco innecesaria, ¡todo el mundo sabía que el colegio ofrecía varios y diversos clubes! ¿A la gente le costaba de verdad tanto investigar? Suspiró mientras dejaba el primero de los carteles en el tablón de anuncios que había al lado de la puerta de su club. Aprovechó que apenas a unos centímetros del tablón hecho de corcho se encontraba la repisa de una ventana para descansar y dejar sobre ella los papeles que quedaban, además de la caja con utensilios que cargaba.

- Ahh... Je suis si fatigué... -Volvió a suspirar, una vez más, relajando los hombros. Abrió los ojos después de su largo suspiro y tomó de nuevo una de las hojas de su gran torre, que poco a poco se había ido haciendo más pequeña, y la dejó sobre el corcho. Después de tanto tiempo y tantos papeles colocados, poco le importaría cómo estuvieran colocados, de no ser por supuesto que aquél era el salón de su club, ¡y el aspecto era importantísimo! Extendió la mano para alcanzar otro papel, cuando... Sintió que algo le tiraba de la ropa- Eh? -Parpadeó un momento y bajó la cabeza hacia lo que había tirado de él, para darse cuenta de que se trataba de... ¿Un oso polar? ¿Qué estaba haciendo un oso polar en un instituto?- Heh? -Arqueó una ceja y se agachó para mirar al animal, confundido- ¿Estás perdido?

Tomó al oso, agarrándolo por debajo de los brazos y lo alzó para mirarlo con detenimiento. Realmente, no parecía un oso de peluche, o estaba demasiado bien logrado para serlo... ¿Era un animal de verdad? ¿Pero los osos polares no deberían estar solo en lugares fríos, o en un zoo? Alzó la mirada, apartando su vista del animal, para buscar algo que le indicase por dónde había venido. Al principio no vio nada por mucho que miró a su alrededor, pero después de un momento se fijó en una figura que, extrañamente, parecía casi invisible. Cabello rubio, gafas, un mechón extraño y sobresaliente y una figura alta que estaba parado no muy lejos de él.

- ¿Alf...? -¡Un momento! Se detuvo antes de decir por completo el nombre del americano, analizando mejor a la persona delante de él. Si bien parecía bastante similar al estadounidense, una vez se fijó más se dio cuenta de que no era tan parecido como pensaba. El chico delante de él parecía menor que el francés. Tenía la piel más clara y el color rubio de su cabello era más claro que el de Francis. Debido a su expresión no pudo verle bien los ojos, pero sus gafas eran redondas y el cabello sobresaliente era más un pequeño pelo ondulado que un mechón- Excusez-moi! -Sonrió, dirigiéndose hacia el joven que tenía frente a él- Le confundí con otra persona, pero fue un fatal error -Con un movimiento elegante, llevó su mano al pecho y casi de la nada, sacó una de esas rosas que nadie sabía dónde escondía para ofrecérsela al joven desconocido. Para facilitar este movimiento, acunó al oso como si fuera un bebé sobre su brazo izquierdo- Pero una cara como la suya no es fácil de olvidar -Guiñó un ojo con aquél sentido galante por el que se reconocía al francés en toda la escuela, e incluso más allá. ¡Quién iba a decir que mientras hacía una tarea tan aburrida como colocar papeles encontraría a un hermoso joven! ¡Tal vez, solo tal vez, tenía un poco de suerte!

Francis Bonnefoy
Tercero

Mensajes : 9
Rol : 3
Fecha de inscripción : 28/01/2013
Localización : Donde tú quieras que esté~ *guiño*

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Était prédestiné [Privado]

Mensaje por Matthew Williams el Sáb Feb 02, 2013 8:13 am

Le entraron muchos nervios al ver como su osito se acercaba al francés. Enserio, lo que menos quería era que aquel chico descubriera que lo estuvo persiguiendo por al menos 15 minutos, pero ahora sus planes se veían arruinados por su mascota. Aunque... No veía del todo malo el poder conocer al rubio, le entraba curiosidad saber como era en realidad ya que la mayoría de los rumores en la escuela eran sobre lo pervertido que era el vicepresidente del comité estudiantil. Ladeó su cabeza hacia un lado, aún escondido, y lo miró de arriba a abajo algo confundido. No parecía ser un pervertido, pero qué sabía Matthew si él es el chico más inocente que puedes llegar a conocer en toda tu vida. Lo que sí veía era la llamativa forma en que se vestía. Llevaba puesto el uniforme, al igual que él, pero con unas ligeras decoraciones de colores como azul y rojo. Pero fuera de eso nada diferente. No parecía ser una mala persona, es más, comenzó a llamar la atención de Matthew. Esos ojos tan azules como el brillante cielo eran tan... lindos... Lo dejaban completamente hipnotizado, lo que le recordaba a alguien cercano... Agitó su cabeza para sacarse esos pensamientos de la mente, no tenía por qué pensar en él si el objetivo de seguir al francés era olvidarse, aunque sea por un rato de su hermanastro. Soltó un suspiro, casi inaudible, y se dio la media vuelta para irse de una buena vez por todas. Ya no se sentía cómodo espiándolo así que era hora de irse por más que le doliera en el alma dejar a Kumajirou solo pero era su única opción, además de hablarle al chico y pedirle que se lo devolviera. Pero para el canadiense eso no era una opción, era terrible relacionándose con alguien que no fuese de confianza (osea, casi todos en la escuela) y le daba miedo acercarse a él, no tenía idea del por qué, solo sentía miedo. Así que más tarde, cuando no hubiese nadie en los alrededores, se escaparía de su habitación para buscar a su osito. Pero antes de irse, quería ver lo que le haría él a su oso polar. Sonrió levemente, enternecido al ver como el animalito negaba con la cabeza por la pregunta del francés. Se notaba que era inteligente, él mismo le había enseñado todo lo que sabía y se sentía orgulloso. Deseaba ver más, pero debía marcharse antes de que su peludito lo señalara, indicando de donde venía.

Ya cuando estuvo a punto de irse, escuchó la voz del de orbes azules decirle ''Alf...''. Se entristeció un poco el haber sido confundido con su hermano, otra vez. A pesar de que ambos no tenían ningún lazo sanguíneo tenían muchos parecidos físicos pero... aún no entendía como rayos es que lo confundían con él. Sus ojos eran violetas, los de él azules. Su cabello era más largo y ligeramente más oscuro y su hermanastro era mucho más alto que él. Asi que... ¿¡por qué lo confundían tanto con él!? Algo tembloroso, se dio la vuelta para ver que su blanca mascota ahora estaba en brazos del rubio. No parecía quejarse ni molestarse, cosa que agradeció porque no quería que pensaran que su pequeño osito era un animal salvaje.

Esbozó una muy leve sonrisa nerviosa al ver como el mayor se le acercaba, sintió ganas de salir corriendo pero no quería dar mala impresión y... sus pies estaban medio inmóviles- A-ah... Don't worry, ya me acostumbré a eso -Dijo, aún nervioso. Era la más sincera verdad y, aunque le haya dolido un poco el que lo confundieran, ya estaba bien acostumbrado a ello por lo que no era problema alguno. Miró curioso su movimiento elegante y como... sacaba una rosa... ¿de la nada? ¿Cómo hizo eso? No tenía idea y no quiso preguntar por miedo a tartamudear. Por sus palabras, sus mejillas ruborizaron levemente e hizo que se pusiera más nervioso de lo que ya estaba. ¿Eso que le dijo había sido un halago? No estaba acostumbrado a oírlos, mucho menos hacia su persona, por lo que no pudo hacer nada para ocultar el rubor que tintaba sus casi pálidas mejillas- ¿E-h? -Soltó, sin saber que decir o pensar, mirando la rosa. ¿Debía tomarla? ¿Se la estaba ofreciendo' Muchas cosas pasaban por su cabeza, demasiadas quizás- Um... T-thank you... -Logró decir finalmente, aceptando la rosa tímidamente. Le dedicó una dulce sonrisa y fijó su mirada en el pequeño animal que yacía en brazos del francés- Soy Matthew... y él es Kumajirou -Lo señaló, sonriendo divertido, viendo como el osito de acurrucaba en el brazo del que lo sostenía- Parece que le agradas -Mencionó, con su tan característico bajo tono de voz, manteniendo su sonrisa y un ahora no tan notorio sonrojo. Ahora se alegraba de no haberse ido a su cuarto, a pesar de que los momentos habían sido escasos, le gustaba la presencia del vie-presidente del consejo cuyo nombre no sabía.

Matthew Williams
Primero

Mensajes : 8
Rol : 3
Fecha de inscripción : 27/01/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Était prédestiné [Privado]

Mensaje por Francis Bonnefoy el Jue Feb 07, 2013 2:28 am

Esperó pacientemente a que el otro chico recogiera la flor, incorporándose una vez lo hizo. Ahh, ahora que podía fijarse... ¡Realmente, aquél chico era una monada! No sabía cómo podía haberle confundido con alguien con tan poca clase como Alfred... ¡Este pequeño era mil veces más adorable! Especialmente por el sonrojo que se reflejó en sus mejillas cuando escuchó las palabras del francés, y la mirada tímida que desprendían sus ojos violetas. ¿Cómo podía no haberse fijado antes en alguien como aquél chico, si iban a la misma escuela? Negó internamente ante su propio despiste, a estas alturas pensaba que había localizado a todas las personas hermosas de la academia, ¡pero había pasado por alto el tímido tono con el que el otro chico aceptó la rosa y luego se presento! Realmente, su voz fue tan suave y tímida, que apenas le dio importancia al hecho de que hablase en inglés.

- Enchanté, Matthieu -Sonrió con una pequeña reverencia, y luego depositó su mirada también en el oso que parecía estar acomodándose en su brazo, como si fuera un bebé- ¿De verdad? Nunca había visto un oso polar tan de cerca, ¡mucho menos tomado uno en brazos! -Extendió una mano para intentar tocar la piel del oso, pero se detuvo al momento. Bien pensado, no tenía buenas experiencias con animales, ya que Pierre II era el único que no había acabado mordiéndole o arañándole a la primera oportunidad, así que improvisó un fabuloso movimiento para retirarse el cabello del hombro y disimular que se había echado atrás en el último momento- No sé mucho de osos, ¿pero no debería estar en un lugar más frío? -Volvió a dirigir su mirada hacia el contrario, con cierta curiosidad. Si no recordaba mal, ¿no había alguna norma sobre animales en el instituto?... Oh bueno, la verdad es que no le dio la más ligera importancia, ya que incluso él se saltaba esa regla- Oh! ¡Qué falta de educación por mi parte! -Exclamó, apartándose un momento de sus pensamientos- Mi nombre es Francis Bonnefoy.

¡Ah, sin duda hoy tenía que ser su día de suerte! El Universo debería de estar al fin dándose cuenta de que no tenía sentido castigar a alguien como él por la falta de sentido de gusto de todo el mundo a su alrededor, y había decidido entregarle alguien con quien entretenerse en lugar de seguir con las aburridas actividades que le habían obligado hacer en el Consejo Estudiantil... Que, ahora que lo pensaba, aún no había terminado. Giró un momento la cabeza hacia el montón de papeles y artículos del club de Arte y sintió como el trabajo volvía a apoderarse de él. ¡Por supuesto que no iba a ocuparse de ello ahora que tenía a Ma... a este chico delante de él! Podía... No, mejor dicho lo que haría sería dejar los papeles de otros clubs a un lado, y como mucho encargarse de meter las cosas de su club dentro de su sala.

- Oh, ahora que lo pienso... -Parpadeó un momento, dirigiendo su mirada de nuevo hacia el menor- ¿Qué está haciendo alguien como tú en un lugar como este? Las clases terminaron hace varias horas, no pensé que me encontraría a nadie en los pasillos... -De repente una bombilla en el cerebro del francés se encendió, y sus ojos se abrieron brillantes de expectación, mirando Matthew como si fuera un oasis en medio del desierto, y él un pobre viajero perdido y sediento. ¡Claro! ¿Cómo no se le había ocurrido antes? ¡Tal vez la timidez del otro chico y la razón por la que estaba ahí eran obvias! Con bastante destreza, tomó las manos del pequeño logrando que el oso no se cayera de su brazo en el proceso, y se acercó peligrosamente al otro chico- ¡A no ser que hayas venido a unirte al club de Arte! ¡En ese caso eres afortunado, porque solo somos dos miembros y uno de ellos está durmiendo casi todo el día! ¡Y estás hablando con el presidente del club! ¡Quedan muchas plazas libres, y alguien tan adorable como tú será bienvenido en el club, ni siquiera tienes que firmar ningún papel!

Francis Bonnefoy
Tercero

Mensajes : 9
Rol : 3
Fecha de inscripción : 28/01/2013
Localización : Donde tú quieras que esté~ *guiño*

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Était prédestiné [Privado]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.